Llegamos el viernes por la noche a Hanoi en un vuelo ya retrasado de Pacific Airlines que se retrasó aún más. El avión era de marca blanca y mientras subíamos por la escalerilla vimos el motor de un ala abierto de par en par y un mecánico sacando piezas de una caja de herramientas, que confianza! Da gusto volar puntual y seguro con una low cost...
Llegamos a Hanoi de madrugada, con 4 horas para dormir antes de levantarnos para el viaje a la bahía de Halong el sábado bien temprano. Pero no fue el despertador lo que me sacó de la cama a las 7, sino la voz de un hombre hablando a gritos en la calle. Mike me dijo que todas las mañanas desde que estaba allí era la misma historia, un tipo en la calle con un altavoz que se ponía a vociferar en vietnamita, pero él podía pasar y seguir durmiendo. Como la voz no se callaba, a los 15 minutos abrimos la ventana para decirle al tío que se fuera a su puta casa a dar voces y nos dejara dormir pero ahí no había nadie. Entonces nos dimos cuenta de que era un altavoz colgado de un poste de cables, WTF? Un altavoz en plena calle con un tío hablando a todo volumen (como si el vietnamita fuera una lengua agradable al oído) y de vez en cuando una musiquita rayante. ¿Qué mierdas era eso? ¿Propaganda comunista? ¿El NO-DO vietnamita en versión radiada? ¿Las noticias de la mañana para despertar con alegría a los ciudadanos de Hanoi? Y no se callabaaaaaaaa...

Así era imposible dormir así que no levantamos y nos preparamos para el viaje a la Bahía de Ha Long. Este viaje ya lo he explicado en otro post.
Tras volver de Ha Long el sábado por la noche, visita al mercado nocturno nada más bajar del autobús. El mercado es una fila larga de puestecillos a lo largo de una calle donde venden de todo. Me recordó al mercado de Portobello de Londres, sólo que en lugar de antigüedades vendían ropa same-same. Había buen ambiente, estaba petado de gente y había que ir con las manos en los bolsillos por si acaso... pero era curioso, con más tiempo me habría parado a comprar algo.
Del mercado al hotel, a prepararnos para salir por la noche. Cena en restaurante francés de lujo. Nuestros amigos de Singapur comprobaron lo bien que se come en Vietnam, tanto en precio como en calidad. Después de la cena, intentamos ir al Apocalipse Now (hay otro en Saigón), que viene recomendado en todas las guías. Llegamos y el garito chapado, nos cuentan que la policía está cerrando todos los locales de la mafia en Hanoi. Volvimos al barrio antiguo y nos metimos en uno de los pubs con encanto de la zona, lleno de expats. No eran ni las 12 ni nos habíamos terminado de tomar la primera copa cuando llegaron los picoletos vietnamitas (la poli de Vietnam va con uniforme militar verde) y chaparon el local con el pito en la boca y la porra en la mano. Fuera del local, la camionetilla esperando con un occidental sentado... mejor dispersarse... como en tiempos de los grises de la España franquista, ¡que fuerte!.
Todos los garitos del barrio antiguo chapados, ¡no hay fiesta en Hanoi! El resto de becarios decide volverse al hotel, Mike y yo nos quedamos (para que luego digan que los informáticos somos frikis aburridos) y pillamos un taxi al Hotel Sheraton, ¡necesito otra copa! Llegamos al Sheraton y recién cerrado también. El taxista, muy majo él, nos propone llevarnos al Lai Hau (Lighthouse Club) junto al río, que era lo único abierto a esas horas. Ya habíamos oído que después de llevar días cerrado, ese sábado lo habían vuelto a abrir. Llegamos al local, en una callejuela de mala muerte, con pinta de nave industrial toda oxidada, un boum boum de fondo... abrimos la puerta y todo el mundo expat allí de fiesta! Según nos contó un joven local, el dueño del Lighthouse había pagado a la poli para que esa noche se les olvidara hacer ronda por la zona, ¡qué suerte! Y ahí aguantamos toda la noche, Mike y yo. Bebiendo copas infames y conociendo vietnamitas de mundo que hablaban alemán y estudiaban ingenierías. No había muchas tías pero había música y copas, de sobra viendo el panorama de fiesta en Hanoi. Como diría Nuño si estuviera aquí: "Mucho comunismo... poca diversión!".
Acabamos a las 5 de la mañana, cerrando el local y para casa. Pillamos un Xe Ôm, que no era más que una tía que también había estado de fiesta en el Lighthouse y nos llevó al hotel en su moto a los dos por unos dongs. Le echamos un ojo al poste con el altavoz del demonio pero no parecía haber ningún cable que pudieramos cortar y tampoco había piedras a mano. Mañana es domingo, me voy a levantar a las mil... pensé...
Pero no! 7 de la mañana del domingo. La maldita propaganda comunista entra en acción y del altavoz de la calle del hotel empieza a sonar la música rayante y el discurso comienza... "Queridos ciudadanos y ciudadanas de Hanoi. Nuestro amado lider, el tío Ho, nos da los buenos días. A continuación paso a leer una de las cartas que en una ocasión escribió a Mao, para empezar el día con alegría...". Dios, no respetan ni el Domingo.
Después de dar vueltas y vueltas en la cama sin poder dormir con tanto ruido y la música rayante que no dejaba de sonar en mi cabeza, no queda otra que levantarse y aprovechar para ver Hanoi.
La visita a Hanoi empieza por el Museo de Ho Chi Minh, una enorme estructura de cemento. Allí había trasladado el Mausoleo porque el edificio original estaba en obras. El Mausoleo contiene el cuerpo de Ho Chi Minh embalsamado y conservado en un sarcófago de cristal (como Lenin y Mao), en contra de sus deseos de ser incinerado. Tradición comunista.

La cola para ver al amado lider siempre es larga y se respira un profundo respeto en el ambiente. Todos los visitantes vietnamitas muestran una gran admiración por el político y su papel de libertador del pueblo contra el colonialismo, sentimiento enfatizado por las comidas de tarro que les meten en las escuelas sobre los logros y buenas acciones de Ho. Yo no lo pude ver porqué llegué tarde, sólo lo muestran de 8 a 11 de la mañana, pero la gente dice que se le ve un poco pálido al hombre.
El Museo recoge fotos de la vida del tío Ho y cosas que utilizó, surrealista y todo dirigido a engrandecer las virtudes del político. Pedro no pudo resistirse al lavado y al salir del Museo se compró un sombrero como el del tío Ho, típico de explorador de safari de color verde y con el escudo de Vietnam en la frente, para parecerse más a él y ser mejor persona.
Tras ver el Museo fuimos al edificio del Mausoleo, que estaba en obras. El Mausoleo se situa frente a una explanada con la bandera ondeando, perfecta para desfiles militares, como Tiananmen o la plaza Roja (vale, dejo ya las comparaciones, supongo que ya habéis captado el aire comunista que se respira en Hanoi).

Todo el complejo del Mausoleo es una zona peatonal con amplios paseos, monumentos y parques. Echo en falta algo como eso en Saigón, una zona por donde pasear y tumbarte en la hierba, lejos del ruido de las calles.
Entre el Museo y el Mausoleo se sitúa la Pagoda del Pilar Único, construida por el emperador Ly Thai Tong.

Está hecha de madera y se sostiene sobre un solo pilar de piedra por encima de un estanque. Se diseñó a semejanza de una flor de loto, símbolo de pureza, surgiendo de un mar de pena. Tiene mil años de antigüedad, aunque fue reconstruida después de que los franceses la destruyeran antes de abandonar Hanoi en 1954, cuando les "dieron pal pelo".
Tiempo para comer. Vamos a KOTO, por recomendación de la guía, un restaurante con un proyecto benéfico que ofrece formación en cocina a los chicos de la calle. Está situado junto al Templo de la Literatura, nuestra siguiente parada.

El Templo de la Literatura, dedicado a Confucio (ya hablé de la diferencia entre templos y pagodas), se construyó para honrar a los hombres sabios de letras. Aquí se estableció la primera universidad de Vietnam en 1070. El templo está separado en cinco patios cerrados, con un pasillo central que atraviesa las puertas de entrada.

El Templo de la Literatura está exactamente a 2km del lago Hoan Kiem, la próxima parada.
El lago Hoan Kiem se encuentra en el corazón de Hanoi. La leyenda cuenta que en el s. XV el cielo envió al emperador Le Loi una espada mágica, que usó para expulsar a los chinos de Vietnam. Un día después de la guerra se encontró en el lago con una tortuga gigante dorada, que cogió su espada y desapareció en el lago. Desde entonces, el lago es conocido como Ho Hoan Kiem (Lago de la Espada Recuperada), porque la tortuga devolvió la espada a los dioses.
El mito de la tortuga sigue presente hoy día. Se sabe que existen tortugas enormes, de 2 metros de longitud, que habitan en las profundidades del lago y que rara vez salen a la superficie. De hecho, traen suerte a quien consiga ver una. Nosotros tuvimos mucha suerte porque vimos una, que justo esa semana le había dado por asomarse a tomar el sol, algo que no pasaba desde hacía años. La gente se agolpaba a la orilla para verla de cerca, algunos hasta el punto de casi caerse al lago. Se han visto tan pocas veces a estas enormes criaturas que entre aparición y aparición, con el paso de los años, la realidad se va conviertiendo en mito... ¿Serán estas tortugas las descendientes de la tortuga dorada de Le Loi? ¿Existen de verdad? Pues sí, yo he visto a una...

En el extremo norte del lago se asienta en una isla el Templo de Ngoc Son, unido a tierra por el puente de The Huc.

En mitad del lago hay un islote con una torre, la Thap Rua (Torre de la Tortuga).
Si antes decía que echaba en falta en Saigón tener amplios paseos y parques como los de la zona del Mausoleo en Hanoi, tener un lago más aún. La gente pasea por la orilla, se sienta a relajarse y practica taichi al amanecer, ... da mucha vida.
Como ya estaba anocheciendo, unas compras y a cenar para hacer tiempo antes de que salga el avión. El vuelo ya retrasado (nos avisaron el sábado por SMS) se volvió a retrasar y me encontré a la 1 de la mañana viendo el partido del Real Madrid en directo en la puerta de embarque. Llegué a las 4 a casa, ¡que paliza de viaje!
Muy bonito Hanoi, poco que ver con Saigón. Tiene más monumentos y lugares por los que pasear, pero hay que reconocer que la fiesta no abunda. No creo que pudiera vivir ahi tan bien como en Saigón.
Después de este viaje al Norte y la excursión al Mekong, el próximo viaje a la playa sí o sí!
Más fotos de Hanoi, en mi álbum de Picasa.



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