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sábado, 5 de mayo de 2012

Road Trip por Japón - La ruta de peregrinación budista de Shikoku

Tercera jornada de road trip. Después de atravesar el día anterior el Estrecho de Naruto nos encontramos en la isla de Shikoku, la menos extensa y poblada de las cuatro islas principales de Japón.



Conducimos por el interior de la isla. La mayor parte del paisaje es rural, apenas vemos casas y casi toda la superficie está cubierta por cultivos de arroz y bosques. Sin duda no es una de las regiones más visitadas por los turistas en Japón.



Ese día me toca a mí llevar la delantera de la expedición. Por el retrovisor me siguen mis amigos Edo y Luis, en sus respectivos coches. Subimos y bajamos por carreteras de montaña. Al cabo de una hora llegamos hasta nuestro destino, el templo Ōkubo-ji (大窪寺), el número 88 dentro del famoso camino de peregrinación budista en la isla de Shikoku.



Se piensa que el budismo llegó a Japón en el año 552, a través de la península de Corea. Dentro de las tradiciones que se desarrollaron en el budismo japonés, una de las más curiosas fue sin duda el Camino de peregrinación de los 88 templos de Shikoku (四国遍路). Podríamos decir que es la versión japonesa del Camino de Santiago.



Como ocurre con otras religiones del mundo, las peregrinaciones también desempeñaron un papel importante en la práctica religiosa en Japón. A lo largo de su historia, incluso antes del período Heian, se fundaron por todo el país numerosos sitios budistas en montañas sagradas o lugares de una naturaleza singular. También la religión nativa de Japón, el sintoísmo, contaba con santuarios sagrados objeto de peregrinación, como el Santuario de Ise o el Camino de Kumano.



La ruta de los 88 templos fue fundada por el monje budista Kūkai (Kōbō Daishi), que vivió entre los años 772 y 834. Estudió en China y a su regreso a Japón estableció la escuela o secta budista conocida como Shingon. El camino, de unos 1200 km de longitud, fue diseñado para rodear por completo Shikoku (四国), su isla natal, que en japonés significa literalmente "cuatro provincias". Estas se corresponden con Awa, Tosa, Iyo, y Sanuki, que durante el período Meiji fueron reorganizadas en las prefecturas de Tokushima, Kochi, Ehime y Kagawa. El viaje del peregrino a través de estas cuatro provincias simboliza el camino hacia la iluminación del Budismo. Los templos 1-23 representan el despertar, 24-39 la idea de austeridad y disciplina, 40-65 la etapa de la iluminación y 66-88 la llegada al nirvana.



En un principio se trataba de un viaje ascético que debía realizarse a pie. Antes de ponerse en marcha los peregrinos debían obtener un permiso especial. Luego, debían seguir los caminos marcados, permanecer en lugares poblados hasta un máximo de tiempo y llevar consigo una libreta que sellaban a cada templo que pasaban, como prueba de que estaban recorriendo el camino. Hoy en día no se imponen tantos requisitos y se ha convertido más en un camino turístico. Es habitual incluso recorrer algunos tramos en autobús o bicicleta.



No obstante, la tradición marca aún que los peregrinos deban ir vestidos con pantalones y chaquetas blancas, además de un sombrero cónico similar al nón lá vietnamita y un bastón de madera con una campanilla.



El camino de peregrinación termina en el templo Ōkubo-ji, el número 88. Se supone que antes de haber llegado hasta aquí uno ha tenido que visitar el resto de templos en orden estricto. Aquí tenéis la lista de los 88 templos de Shikoku.



A su llegada al templo, los peregrinos llevan a cabo por última vez el rito que han ido repitiendo a lo largo de los anteriores hitos que conforman la ruta.



Primero se lavan las manos y la boca antes de acceder al pabellón principal. Una vez situados frente al altar, ofrecen monedas e incienso, y a continuación cantan el mantra del budismo Shingon, un conjunto de palabras sagradas que se recitan una y otra vez.



Al completar la ruta y llegar al último templo el peregrino debe abandonar allí su bastón de madera. En japonés se le conoce como kongō-zue y se dice que representa el cuerpo del monje Kōbō Daishi que soporta el cuerpo del peregrino durante el viaje. Es por ello que debe ser tratado con respeto. En su extremo lleva inscrito las palabras "Daishi y yo, dos peregrinos caminamos juntos".



En el anexo del templo puede verse un enorme báculo de metal en cuya base se guardan cientos de bastones utilizados por peregrinos que han completado la ruta sagrada.



Como no podía ser de otra forma, repartidas por el templo encontramos numerosas figuras representativas de buda. De estas cuelgan adornos que han sido colocados por los fieles budistas que han pasado por allí.



Una de las cosas que más me llamó la atención del templo fue encontrarme estas estanterías con varias filas de pequeñas figuritas con la imagen de peregrino. Se contaban por miles.



Cada una de estas figuritas tenía debajo una placa con un nombre y la prefectura de procedencia. Supongo que los peregrinos tienen así la oportunidad de dejar constancia de su hazaña.



Algunas figuras acumulaban bastante polvo, así que imagino que esta tradición se lleva haciendo desde hace décadas.



Termino contando una curiosidad. El sonido de la campana del templo de Ōkubo-ji está incluida en la lista de los 100 Sonidos Típicos de Japón, ¿a que no sabías que existía esta lista?.



Si algún día os entran ganas de recorrer la ruta de los 88 templos de Shikoku, quizás cuando seáis mayores y tengáis tiempo de sobra, sabed que se tardan entre 30 y 60 días. Aquí os dejo enlaces con información de interés sobre la ruta de peregrinación e información turística de Shikoku.

¡Feliz viaje, peregrinos!

viernes, 4 de mayo de 2012

Road trip por Japón - Los remolinos de Naruto

Continuando con nuestro road trip durante Golden Week, hoy toca hablar de lo que hicimos el segundo día, después de haber cruzado el día anterior medio Japón en coche conduciendo desde Matsumoto hasta Awajishima, frente a la bahía de Osaka.



En su extremo sur, Awajishima conecta con Shikoku, la menor de las cuatro islas principales que conforman el archipiélago nipón. Lo hace mediante el puente de Ōnaruto.



Este puente es la forma más directa de llegar hasta Shikoku. Nosotros los cruzamos en coche, aunque también se puede cruzar en autobús. Se puede incluso llegar en ferry a la isla.



Una vez pusimos el pie en Shikoku, nos acercamos hasta el puente colgante para verlo más de cerca. El puente, a pesar de ser uno de los más largos de Japón, es quizás más famoso por su localización, en el Estrecho de Naruto.



Este estrecho marino es uno de los más curiosos de Japón, ya que conecta el Mar Interior de Seto con el Océano Pacífico y provoca fuertes turbulencias que originan remolinos. De ahí viene el nombre de Naruto (鳴門), que en japonés significa literalmente "puerta ruidosa" y hace referencia al ruido que provova el mar cuando está revuelto.



El puente, en su parte superior dispone de varios carriles para el paso de vehículos, mientras que en la parte inferior hay pasarelas para cruzar a pie.



Los japoneses, como no podía ser otra manera, han convertido la parte transitable del puente en una atracción turística para observar los vórtices que se producen en el cruce de aguas. Pinchad en la imagen para más información.



Las fuertes corrientes vienen causadas por la marea, que dos veces al día desplaza grandes cantidades de agua hacia el interior, el mar de Seto, y hacia el exterior, el océano Pacífico. La diferencia de altura que se crea entre las dos masas de agua en ocasiones supera el metro de altura, empujando el agua a través del estrecho con una velocidad de 15 km/h.



Para observar los remolinos, uno puede hacerlo desde la plataforma Uzu-no-michi del puente de Ōnaruto, como hicimos nosotros; o a bordo de un barco turístico, como hizo mi amigo David, la mejor forma de verlos desde cerca.





Es impresionante ver como los barcos se acercan tanto que parece que vayan a ser arrastrados y engullidos por un remolino.



Para disfrutar bien de este espectáculo conviene hacerlo durante las horas pico de la marea. Estas se anuncian a la entrada del puente cada mañana y varían dependiendo de las estaciones del año. En primavera, la marea es más fuerte y el agua puede llegar a alcanzar una velocidad de 20 km/h, generando impresionantes remolinos de hasta 20 m de diámetro, según dicen.





Nosotros apenas apreciamos unos pocos remolinos. La mayor parte del tiempo eran simplemente aguas revueltas, aunque definitivamente no es el lugar al que uno se tiraría para nadar.



Al final de la visita a los remolinos de Naruto no podía faltar la clásica foto de grupo.



Después pusimos rumbo hacia el interior de Shikoku para encontrar un camping donde montar las tiendas y pasar la noche.



Habíamos cumplido el objetivo del viaje así que ¡había que celebrarlo! Para ello compramos un montón de cervezas y kilos de carne para hacer una barbacoa. Había ambiente de fiesta en el grupo y el camping era el lugar propicio para liarla, pero con el cansancio acumulado tras recorrer cientos de kilómetros a los conductores nos costó un poco mantenernos despiertos hasta altas horas de la noche.



El road trip continuaba al día siguiente, de ruta por el interior de Shikoku, una isla de especial relevancia dentro de la tradición budista en Japón. En el siguiente post os explico porqué.