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viernes, 16 de julio de 2010

Kamakura - el Gran Buda y Hase Dera

Después de visitar los templos Zen de Kita-Kamakura por la mañana, estuvimos recorriendo por la tarde los alrededores de la estación de Hase, la otra zona interesante de Kamakura.



El Gran Buda

Lo primero que hicimos al llegar a esta zona de Kamakura fue visitar la atracción más conocida, el Gran Buda o Daibutsu, en el Templo de Kotoku-in.



Esta enorme estatua de bronce de Buda fue construida en 1252 y al principio estaba cubierta. Sin embargo, en 1498 un tsunami arrasó el templo que contenía la estatua y esta ha sobrevivido expuesta a la intemperie hasta nuestros días.



La estatua mide aproximadamente 13 metros y pesa unas 90 toneladas. Es la segunda estatua de Buda más grande de Japón. Impresiona bastante.



El Templo de Kotoku-in tiene poco más además de la estatua del Gran Buda, así que fue llegar, hacerse la foto y continuar viendo cosas.

Hase-dera

La siguiente parada fue Hase-dera, el templo budista dedicado a la diosa Kannon, la diosa de la misericordia. Está a cinco minutos caminando desde la estatua del Gran Buda.



Lo que más me impactó de este templo fue contemplar las miles de pequeñas estatuas en honor a los seres queridos fallecidos. Una atmósfera cargada de mucho silencio y respeto.







En la parte alta del templo, situado sobre una colina, está el Kannon-do, el edificio donde se halla la estatua dorada de Kannon, la estatua de madera más alta de Japón, con 10 metros de altura. Se dice que fue esculpida en el año 721 a partir de un árbol alcanforero junto con una segunda estatua gemela que se trasladó a Nara.



Desde arriba de la colina se tienen unas buenas vistas de la Bahía de Kamakura.



Nos gustó tanto volver a ver el mar después de tanto tiempo que bajamos corriendo hasta la playa a meter un pie en el agua. La playa de Kamakura no es gran cosa pero siempre es agradable pasar un rato junto al mar.



Como veis Kamakura tiene muchas atracciones interesantes, sobre todo para los que disfrutan admirando templos. Es una excursión perfecta para pasar el día y está a escasas horas de Tokio.

miércoles, 14 de julio de 2010

Kamakura - Templos Zen en Kita-Kamakura

Ahora ya sí que puedo decir qué bonito es Japón. Después de haber visto los templos en China, Tailandia, Camboya y Vietnam andaba yo un poco escéptico sobre si llegaría a impresionarme viendo los templos en Japón y la verdad es que así ha sido, Nikko y Kamakura han resultado ser dos lugares de increible valor que me han dejado maravillado.

A principios de Junio me junté con unos amigos de la universidad para ir a Kamakura y pasamos el día viendo templos y más templos. Dicen que es una de las mejores excursiones culturales que se puede hacer desde Tokio.



Kamakura es una ciudad situada en la Prefectura de Kanagawa. Aquí se establecio entre los s. X y XII la capital del primer gobierno militar feudal japonés, el shogunato del clan Minamoto. Hoy en día es un lugar famoso por sus templos y santuarios, hay tantos que es imposible visitarlos todos en un día.



Las principales atracciones turísticas se reparten entre dos zonas, por un lado la zona de templos Zen en Kita-Kamakura (Yamanouchi) y por otro la zona alrededor de la estación Hase con el gran Buda y el templo de Hase Dera. Empezamos la visita desde la estación de Kita-Kamakura y como sólo podíamos dedicar la mañana tuvimos que elegir dos templos Zen: el Templo de Engaku-ji y el Templo de Kencho-ji.



Templo de Engaku-ji

Se encuentra junto a la estación de Kita-Kamakura, a mano izquierda tras atravesar el paso a nivel.



El templo data de 1282 y es uno de los centros Zen más famosos del país (Zen es una escuela budista especializada en distintas técnicas de meditación). Fue construido por un monje zen chino por orden de Hojo Tokimune, regente japonés totalmente entregado a la filosofía Zen, durante el periodo de crisis que vivió Japón con los intentos de invasión del Imperio Mongol.



Nada más entrar en el recinto, merece la pena echar un vistazo a la izquierda al pabellón dedicado a la práctica del Kyudo, el arte marcial japonés de tiro con arco. Ese día nos encontramos con una exhibición bastante espectacular del mismo.



Saliendo del pabellón, subimos las escaleras y llegamos a la Sanmon, la puerta principal.



Tras atravesar la puerta se llega al Butsuden o Hall Principal donde tienen lugar las celebraciones públicas.



Detrás se encuentra el Dai-Hojo, la residencia del sacerdote jefe del Templo de Engaku-ji.



El patio de la residencia está lleno de estatuas con diferentes expresiones en la cara, cada una representa uno de los templos de peregrinaje en honor a la diosa Kannon repartidos por Japón.



El templo del Dai-Hojo está abierto para aquellos que quieran estudiar y practicar la meditación Zen.



En la parte de atrás hay un precioso jardín con estanque, el Myokochi, diseñado por el propio sacerdote fundador. Es lo que más me gusta de los complejos de templos japoneses, que los pabellones y los jardines están dispuestos en armonía perfecta.





Después de pasar el jardín llegamos a la pieza más importante del complejo de Engaku-ji, el Shari-den. Este santuario es el edificio más antiguo del recinto, data del s. XV, y dicen que en su interior se consagra un diente del mismísimo Buda. Está considerado Tesoro Nacional de Japón y no está abierto al público salvo contadas veces al año.



Templo de Kencho-ji

Fue el segundo templo Zen que visitamos en la zona de Kita-Kamakura, a 1 km de la estación.



El templo de Kencho-ji es el más importante de los templos Zen en Kamakura y el monasterio dedicado al entrenamiento Zen más antiguo de Japón. El fundador de este templo fue un maestro zen chino llamado Rankei Doryu que abandonó China en 1246 para enseñar Zen en Japón.



Lo primero que nos encontramos al entrar en el recinto es la puerta principal. El tamaño de la puerta es impresionante, así como la decoración y el trabajo en madera.



A la derecha de la puerta se encuentra el Bonsho, un templo que contiene una gran campana fundida en 1255, hoy designada Tesoro Nacional.



Tras cruzar la puerta Sanmon atravesamos un pasillo de enebros con más de 750 años de antigüedad plantados con semillas traídas de China y llegamos al Butsuden o Hall Principal.



Dentro del edificio hay una estatua de madera de Buda.



A continuación está el Hatto, el edificio donde se llevan a cabo las ceremonias de cara al público.



Dentro hay que prestar atención a la decoración del techo con un enorme dragón pintado y a una estatua de Buda en ayunas.



Si seguimos el recorrido del complejo, llegamos hasta el Hojo o residencia del sacerdote, actualmente utilizada para la celebración de servicios religiosos y para uso de aquellos devotos de la meditación Zen.





En la parte de atrás de la residencia hay otro jardín Zen muy bonito que invita a los visitantes al reposo y a la meditación.



La visita a Kamakura es muy interesante pero la cantidad de templos es abrumadora, dan ganas de visitarlos todos pero no da tiempo, ya que cada uno de ellos es a su vez un complejo con pabellones y jardines que conviene explorar tranquilamente. Para nosotros dos fueron suficientes. Queda por contar lo que dio de sí el día por la tarde viendo el Gran Buda de Kamakura y el templo de Hase Dera.