El objetivo era escapar del turismo masificado y llegar a las paradisíacas Islas Gili, situadas entre Bali y Lombok.
En concreto, a la isla de Gili Trawangan, la mayor de las tres.

Para llegar a la isla tomamos un barco rápido directo desde Bali, 2 horas y media.

Al llegar, nos encontramos con una playa tranquila y casi vacía de gente a los pies de un mar completamente transparente, impresionante, ¡el puto paraíso!

La playa principal de Gili Trawangan es la que da al interior, mirando a Gili Meno y a la espectacular isla montañosa de Lombok.


El pueblecito se sitúa a lo largo de la costa interior. Hay una carretera de tierra que rodea la isla y permite acceder a los resorts aislados. No hay coches ni motos, el único medio de transporte es el Cidomo o carro tirado por caballos y la bicicleta.


Los habitantes de Gili Trawangan viven fundamentalmente del turismo. La isla es tan pequeña que hay cultivo y los pescadores están pagados por las escuelas de buceo para mantenerse alejados de la costa.
Una de las principales actividades es el buceo y el esnórquel, ya que la isla está rodeada de un arrecife de coral con peces, tortugas (vimos tortugas enormes) y demás fauna marina. Alquilas el equipo por dos duros y al agua...

Muchos jóvenes locales están todo el día tirados sin hacer nada, salvo ofrecer setas mágicas, marihuana y farlopa a los jóvenes turistas que vienen de visita a la isla, a veces llegan a ser cansinos. Los efectos son notables, el cociente intelectual de la juventud de Gili Trawangan merece ser estudiado, están todo el día colocados, en serio.

Aparte, la mayoría de baretos también ofrece setas mágicas en forma de tapas, en forma de Happy Shake (exprimidas y mezcladas con Red Bull), Happy Pizza, etc. Si viajar a una isla paradisíaca no es suficiente para ti, siempre puedes viajar a la luna... xDD

Por la noche hay bastante ambiente de fiesta, noche sí noche no, según nos contó un proveedor local de sustancias mágicas. Hay bastantes extranjeros, la mayoría jóvenes, pero sin estar la cosa masificada. Hay un buen rollo.
Y poco más se puede hacer en la isla, relajarse al sol, hacer esnórquel, relajarse más y más y más hasta que atardece...



Probablemente, junto con Tioman en Malasia, Gili Trawangan sea uno de los lugares más paradisíacos en los que haya estado y vaya a estar jamás. Seguro.


