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martes, 6 de mayo de 2008

Kuala Lumpur

Ya he vuelto de mi viaje a Malasia con motivo de la Quedada de Informáticos ICEX de Asia-Pacífico, con nombre en clave Operación Malaya.

Los Informáticos asistentes a la Quedada fuimos 9:

- Peque desde Pekín
- Javi desde Hong Kong
- Pura desde Manila
- Yo desde Ho Chi Minh City
- Juan desde Kuala Lumpur
- Mike desde Singapur
- Fausy desde Jakarta
- Juanjo desde Sidney
- Leti desde ¡la lejana Bulgaria!

La mitad del viaje hemos permanecido en Kuala Lumpur, K.L., la capital de Malasia y hogar de las famosas Torres Petronas.



Al llegar me encontré una ciudad más moderna y desarrollada de lo que Juan me había contado. Otra vez la sensación de que Saigón es el tercer mundo.



Lo que más me llamó la atención de Malasia es el carácter islámico de la nación y la mezcla de etnias: 55% de origen malayo, 25% de origen chino y 10% de origen hindú, cada uno profesa una religión: islamismo sunita, budismo y taoísmo e hinduismo, respectivamente.

El sistema de gobierno, basado en partidos políticos divididos según etnias y religiones, se define como una democracia parlamentaria, pero en realidad Malasia carece de las mismas libertades que las democracias occidentales. El Islam, introducido en Malasia en el s.XIV e impuesto por la mayoría malaya, rige la vida del país como religión oficial.



La mayoría de los edificios oficiales luce una arquitectura de estilo islámico y abundan las mezquitas, además existen restricciones para la construcción de templos religiosos no islámicos. Así mismo, los malayos son declarados musulmanes de nacimiento y en su documento de identidad se ve así reflejado, impidiendo que puedan acceder a actividades no vistas con buenos ojos por la fe del Islam, como comprar bebidas alcohólicas, por ejemplo. Apostatar (borrarse de la religión islámica) no es nada fácil y, siendo una población de etnias entremezcladas, cualquier no musulmán que quiera contraer matrimonio con un musulmán debe renunciar a su religión y convertirse al Islam.


Las mujeres malayas, casi todas con velo y poco atractivo. La expresión Cayo Malayo no es ningún mito. xD

Al igual que su vecina Singapur, todas las etnias conviven pacíficamente y han conseguido sacar adelante un país moderno, con ciudades tecnológicas y su propia industria automovilística, por ejemplo.



Para visitar la ciudad, Juan, muy amablemente, nos recomendó una ruta que recorría los principales barrios del Centro.



Empezamos por China Town



Llegamos al Centro Histórico, donde se fundó Kuala Lumpur (en malayo, Confluencia Fangosa) en 1857.



Merdeka Square, la Plaza de la Independencia.



La visita continúa por Little India, nada auténtica comparada con la de Singapur, que te transporta a un típico barrio de la India de verdad.



Desde ahí ya se alcanza a ver Menara KL, la torre de comunicaciones de Kuala Lumpur.



Desde lo alto del mirador se puede divisar toda la ciudad.



Incluyendo las Torres Petronas, actualmente el 4º rascacielos más alto del mundo, se dice pronto.



Las torres están basadas en un diseño geométrico presente en el arte islámico, la estrella de 12 picos con un círculo en cada intersección, haciendo honor a la herencia musulmana de Malasia.



Si ya por el día impresionan, por la noche iluminadas sobrecogen.



Parecen dos joyas preciosas en mitad de Kuala Lumpur.



Con este decorado de fondo, fue inevitable no acabar posando...



Por supuesto, también todos juntos en una foto de familia de los asistentes a la Quedada.



Ya de noche, salir de fiesta por Kuala Lumpur resultó igual de frustrante que en Saigón, todos los garitos cierran a las 3, y es casi peor, ya que las copas cuestan una pasta porque el alcohol se considera un lujo en un país islámico. Aún así, el sábado salimos por el Zouk, una discoteca bastante guapa junto a las Petronas, hacía tiempo que no bailaba tanto y me lo pasaba tan bien de marcha.



Esa noche, otros dos clubs me llamaron la atención: En uno pedían cuello para entrar, es decir, camisa o polo, nada de camiseta. Fue la primera discoteca que encontraba en Asia con normas de vestimenta para entrar, como en España. El otro era el Yahoo, un garito metido en un garaje subterráneo al que llegabas, te abrían la verja, pasabas y la echaban abajo, supongo que con intenciones muy claras de mantenerse escondidos. Era un after, lo único abierto después de las 3 y donde acababan los restos de la noche de Kuala Lumpur, música bakala a tope, totalmente a oscuras y lleno de chinos puestísimos.

Me gustó bastante Kuala Lumpur, una ciudad más moderna de lo que esperaba. Puedes acabar un poco rayado de la cultura islámica y la parsimonia de los malayos, pero no deja de ser un lugar más occidental que Saigón. Aunque parezca un tópico, encontré K.L. un término medio entre Bangkok y Singapur. :P

Selamat Jalan!