domingo, 16 de enero de 2011

Seúl

Me gustaría dedicar el mes de enero en el blog a publicar una serie de posts sobre mi paso por Seúl. Aquellos que estéis pensando viajar próximamente a Corea del Sur de turismo encontraréis información que os puede resultar de utilidad para planificar vuestra visita a la capital; aquellos a los que simplemente os interese la cultura asiática en general aprenderéis algunas lecciones sobre la historia de Corea que os ayudarán a entender el lugar que ocupa en el mundo y la relación que guarda con sus países vecinos, especialmente con Japón.



Si tuviera que definir Seúl con pocas palabras, diría que Seúl fue una grata sorpresa. Después de más de dos años viajando por diferentes capitales del este y sudeste de Asia y habiendo visitado monumentos y más monumentos, templos y más templos, no pensé que Seúl fuera a sorprenderme en el aspecto cultural como lo hizo. Un par de días de turismo por la capital bastaron para derribar todos los mitos que traía en la cabeza. Habiendo ido varias veces a China y habiendo vivido en Japón, en mi más completa ignorancia imaginaba Corea como algo intermedio. Nada más lejos de la realidad. Durante mi visita descubrí que la sociedad y la cultura coreanas tienen una identidad propia bastante diferente de cualquier otro país, y más o menos alcanzo a entender que haya gente que pueda sentirse profundamente atraída por un país como este. Es lo que me fascina de Asia, he dicho siempre, que vayas al país que vayas cada uno es exótico a su manera y uno siempre encontrará un lugar donde sentirse cómodo.



La capital de Corea del Sur es una ciudad moderna y vibrante, uno de los centros económicos y financieros más poderosos del continente asiático denominados los cuatro tigres asiáticos, pero al mismo tiempo es también una de las capitales con mayor riqueza cultural del Lejano Oriente, con una herencia que data de varios siglos de antigüedad, por delante de ciudades como Taipei, Hong Kong, Singapur, incluso Tokio.



Vamos primero con algunos apuntes de historia. Hace más de 600 años la Dinastía Joseon (1392 - 1910) fundó Seúl como capital de su reino. De acuerdo con los principios geománticos su localización se consideraba ideal, con montañas al norte y un río al sur. Asimismo, estaba situada estratégicamente en el centro de la pensínsula de Corea. Después de nombrar su capital, la dinastía estableció los palacios y todos los elementos necesarios para gobernar una nación. Desde entonces hasta hoy en día, Seúl se ha mantenido como la capital de Corea a lo largo de seis siglos de historia.



En la actualidad, el paisaje urbano está dominado por sus anchas avenidas y sus rascacielos de cristal. Antiguamente, la ciudad se organizaba en torno a los palacios imperiales, lugar de residencia de la familia real y ejes fundamentales para la administración del país. Los palacios fueron construidos con las mejores técnicas de la época, las personas de mayor talento y los mejores productos de la nación se congregaron aquí dando lugar al desarrollo de la cultura de la corte Joseon. Los principales valores de los reyes Joseon, la cortesía, la moral y la modestia, fueron ideas que luego se plasmaron en la arquitectura de sus palacios, como explicaré a continuación, siendo todos ellos de una apariencia majestuosa pero de una belleza moderada, sin resultar llamativos, y en armonía con la naturaleza.


Qué ver

Comenzaremos la visita turística por la avenida Sejongno, en el centro de Seúl. Desde aquí podemos acceder a los principales monumentos. La avenida debe su nombre al Rey Sejong el Grande, el cuarto soberano de la dinastía Joseon de Corea, que gobernó el país desde 1418 hasta 1450. Está considerado el inventor de la escritura hangul, el alfabeto nativo coreano.



La avenida está presidida por la imponente estatua del almirante Yi Sun Sin, el general coreano que logró defender su patria de las invasiones japonesas entre 1592-1598.



Aunque en Europa estas cosas no se estudian, este conflicto bélico fue uno de los de mayor repercursión de la historia de Asia. Hacia finales del siglo XVI Toyotomi Hideyoshi había logrado unificar Japón. Sin embargo, debido a que Hideyoshi no tenía una ascendencia real ni procedía de ninguno de los clanes japoneses históricos, no podía obtener el título de shōgun. Buscó entonces legitimar su gobierno a través del poder militar, y con la intención de disminuir el riesgo de una posible rebelión interna debido al exceso de guerreros samurái tras la guerra se lanzó a conquistar China. Para ello, solicitó asistencia a la Dinastía Joseon así como libre tránsito a través de la península de Corea, pero debido a que el país era vasallo de la dinastía Ming la petición fue rechazada. Hideyoshi se preparó entonces para la invasión de Corea, convocó a los distintos daimyō (señores feudales) y pidió ayuda, entre otros, al Reino de Ryūkyū. La invasión dio comienzo en el año 1592.



Tras el ataque inicial a Busán y la posterior captura de Seúl y de Pyongyang a manos de los japoneses, el objetivo de ocupar Corea se acercaba a su fin. No fue sino gracias a la participación del Almirante Yi que el curso de la misma pudo cambiar. Conquistó una serie de operaciones navales desde sus cuarteles en Yeosu que cortaron las líneas de abasto del ejército enemigo y con el apoyo de la dinastía Ming de China se consiguió repeler la invasión hacia el sur obligando al gobierno japonés a entablar relaciones de paz en 1593. La guerra entró en una nueva fase en 1597, cuando se reanudaron las hostilidades. El conflicto bélico culminó finalmente en 1598 con el retiro total de las tropas invasoras tras la muerte de Hideyoshi. Cuando el clan Toyotomi cayó en la Batalla de Sekigahara y el shōgun Tokugawa Ieyasu se hizo con el poder de Japón, este formalizó la paz con el gobierno coreano en 1603.



Según los historiadores, este conflicto fue el primero en Asia en involucrar ejércitos con un número elevado de soldados y representó un severo daño para Corea, que vió deteriorada su economía y su desarrollo científico. También dio pie al desarrollo de un profundo sentimiento anti-japonés entre los coreanos. El país perdió dos tercios de sus tierras cultivables y sufrió el secuestro masivo de académicos y artesanos que fueron llevados en contra de su voluntad a Japón. En el aspecto histórico y cultural la pérdida fue importante ya que muchos registros fueron quemados junto con varios palacios imperiales en Seúl. En el contexto internacional, la guerra se considera el primer intento de expansión del imperio japonés. Más tarde, a principios del siglo XX algunos líderes imperialistas japoneses utilizaron esta ocupación temporal del territorio coreano para argumentar que Corea siempre había sido parte de Japón y utilizaron el conflicto como una excusa para su ocupación en 1910, durante la fase colonial de Japón que desembocó finalmente en la Segunda Guerra Mundial.


Palacio Gyeongbok

El Gyeongbokgung fue el palacio principal durante la Dinastía Joseon. De los cinco palacios de Seúl es el más antiguo, ostenta 600 años de historia. El complejo original fue edificado en 1395 por el monarca que fundó la Dinastía Joseon, el rey Taejo, cuando trasladó la sede de la capital desde Goryeo, corte imperial de la Dinastía Koryŏ anterior, a Seúl. Actualmente todavía se encuentra en fase de reconstrucción ya que durante la ocupación japonesa en la primera mitad del siglo XX los japoneses tiraron abajo todos los edificios del palacio menos 10, de los 400 que había, en un intento de erradicar el símbolo y la herencia de la Dinastía Joseon.



Al llegar a la Puerta Gwanghwamun que da acceso al palacio nos encontramos con unos guardias reales apostados. En tiempos antiguos los guardias reales de la Dinastía Joseon tenían encomendada la honorable misión de proteger la entrada al Palacio Gyeongbok.





Si disponemos de tiempo a las 12 del mediodía podemos asistir a uno de los eventos más interesantes de Seúl: la Ceremonia del Cambio de la Guardia. Esta comenzó a tener lugar en 1469 y sus antecedentes fueron consultados para la presente reinstauración de la misma en 1996.



La ceremonia se celebra cada día excepto los martes, el mediodía es una hora segura. El cambio de guardia se lleva a cabo mediante un desfile. Cuando se acerca la hora, los centinelas de reserva arrancan sus pasos con el sonido del tambor y proceden al cambio de turno.







Llaman la atención no sólo la precisión con la que los soldados ejecutan cada maniobra sino el nivel de detalle de los uniformes, las armas, los accesorios y las banderas que portan. Es una bonita costumbre tradicional que no podemos perdernos.



Tras haber asistido al cambio de guardia, accedemos al interior del palacio.



El Palacio Gyeongbok está rodeado por montañas y se sitúa cerca de un arroyo, su emplazamiento fue elegido prudentemente con el propósito de atraer la fortuna. Gyeongbokgung significa "el palacio con gran suerte eterna". Se construyeron varios edificios dentro del palacio para distintos fines, tanto administrativos como de residencia para la familia real. Los espacios fueron diseñados con cierta simetría y los principales pabellones se alinean en el mismo eje norte-sur y están rodeados de muros con forma cuadrada y puertas en las cuatro direcciones.



El edificio más importante es el Pabellón Geunjeongjeon, donde el rey se reunía con los políticos y recibía a los emisarios extranjeros. Era el lugar representativo del poder y la dignidad del rey. Aquí se llevaban a cabo también las ceremonias de ámbito nacional como la coronación de un nuevo rey o la boda real. La gran esplanada situada frente al pabellón era el lugar donde los funcionarios se sentaban durante las ceremonias, colocados en línea de acuerdo a la clase social a la que pertenecían.



La decoración interior de los pabellones da una idea de la impresionante técnica artística de los artesanos de la época.



A pesar de su nivel de detalle y complejidad, podemos ver sin embargo que los materiales no son lujosos. La simplicidad de los elementos y la estética proviene de los principios fundamentales de cortesía y modestia de los reyes Joseon. Al contrario que la Ciudad Prohibida de Pekín, China, los edificios del Palacio Imperial de Gyeongbok en Seúl no son imponentes ni intimidantes, cuentan con un tamaño adecuado de acuerdo a su uso e importancia.



Además del tamaño de los edificios me llamó la atención la ornamentación en las esquinas de los tejados de los pabellones en forma de pequeñas figuras protectoras, mucho menos recargada por ejemplo que en los pabellones de la Ciudad Imperial de Huế, en Vietnam. Una muestra de que los estilos arquitectónicos decorativos son algo distintos entre los países de Asia.



Junto a los edificios dedicados a fines administrativos, durante la visita podemos ver también las dependencias de la familia real, no tan majestuosas y más íntimas. Mientras que el rey pasaba la mayoría del tiempo reunido con los políticos, la reina nunca solía abandonar las dependencias familiares. Su obligación era dar a luz y cuidar del hijo varón, sucesor al trono, así como mantener el orden dentro de la casa real.



Por último, los reyes disponían también de algunos lugares de descanso en los jardines del palacio.




Santuario Jongmyo

La segunda visita recomendada es el santuario Jongmyo, un santuario confucionista que guarda las lápidas ancestrales de los reyes y reinas de la Dinastía Joseon.





La visita a este monumento se puede hacer únicamente con guía. Como iba un poco mal de tiempo tuve que apuntarme a la visita en coreano e ir leyendo el panfleto informativo que daban a la entrada, aunque la guía, muy simpática ella, a veces me comentaba cosas en inglés.



El santuario Jongmyo fue construido en 1394, durante los inicios de Dinastía Joseon. Era el lugar donde la familia real rendía homenaje a sus antepasados siguiendo la tradición del confucianismo. El edificio principal, el Jeongjeon, está dividido en estancias, cada una de ellas está dedicada a un rey de la Dinastía Joseon. En su interior se guarda su lápida.



La lápida tiene forma de tablilla de madera con seis agujeros con el nombre del rey o la reina grabado colocada dentro de una caja de madera. En esta tablilla se supone que reside el espíritu del antepasado. En el santuario Jongmyo se conservan un total de 35 lápidas conmemorativas de los reyes Joseon.



La arquitectura de los pabellones destaca por su simplicidad y por su decoración moderada, con una combinación de colores mínima. Está pensada para transmitir un ambiente espiritual y solemne.



El edificio que podemos ver hoy en día es una reconstrucción de 1604, ya que en 1592 fue quemado por los japoneses hasta los cimientos. Afortunadamente, las lápidas originales pudieron ser salvadas a tiempo. Desde 1995 está registrado como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.



Desde hace 600 años, el primer domingo de cada mayo se ha venido celebrando en este lugar el Jongmyo Jerye o Rito Real de Jongmyo en memoria de los antepasados reales de Corea. Dada su antigüedad se trata de un rito único en el mundo, que ha mantenido intactos los procedimientos para ofrenda de sacrificios en forma de comida y bebida servidos en utensilios especiales, de acuerdo a los protocolos del confucianismo. A la ceremonia acuden descendientes de la realeza y participantes vestidos según el rango. Además va acompañada de música, cantos y danzas rituales. Está denominado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.




Palacio Changdeok

El Changdeokgung, o "palacio del este", fue construido en el año 1405 por orden del Rey Taejo como un palacio separado del Gyeongbokgung, el palacio principal de gobierno. Si el Gyeongbokgung destaca por seguir el principio de simplicidad y modestia de los reyes Joseon, el Changdeokgung es conocido por su belleza en armonía con la naturaleza. Ambos palacios fueron incendiados durante la invasión japonesa de Corea en 1592, así que tras su reconstrucción en 1609 el Changdeokgung pasó a servir como residencia real durante más de 200 años hasta la reconstrucción del Palacio Gyeongbokgung, a finales de la Dinastía Joseon, en 1867.



Del mismo modo que el Palacio Gyeongbok, el conjunto del Palacio Changdeok se divide en pabellones administrativos y alojamientos residenciales. La zona administrativa abarca desde la puerta principal, el Donhwamun, que es la estructura más antigua del palacio, hasta el Injeongjeon, la sala del trono, donde tenían lugar las audiencias reales con funcionarios y enviados del extranjero.



Los alojamientos residenciales incluyen los aposentos del rey y de la reina.







Un hecho curioso es que las estancias de los cónyuges estaban separadas, la moral y la rectitud representaban otros valores importantes de la Dinastía Joseon, arraigada fundamentalmente en el confucianismo.



El jardín trasero es la joya del Palacio Changdeok y ocupa más de la mitad de su superficie. La visita es guiada.



El jardín era la parte del palacio favorita de los reyes, aquí disfrutaban de sus momentos de ocio. El jardín era conocido como "jardín secreto" o "jardín prohibido" ya que ni siquiera los oficiales de mayor rango podían acceder sin permiso del rey. Los propios monarcas participaron en el diseño del jardín, que preservó la topografía original del terreno y al que se añadieron unos pocos pabellones y estanques que guardaran sintonía con la naturaleza del lugar. Es un buen exponente de la arquitectura paisajística coreana.





El jardín se divide en cuatro zonas. En la primera, la del estanque Buyongji encontramos el Juhamnu, la biblioteca real donde el rey acostumbraba a leer, y el Pabellón Buyongjeong.



Más adelante, en la zona de Jondeokjeong hay un estanque con una forma fácilmente reconocible: la península de Corea.



Por último, otra zona de particular interés es Ongnyucheon. Un pequeño arroyo transcurre entre algunos gazebos formando una cascada a los pies de una roca en la que hay grabado un poema que data de 1636. Se cuenta que en este rincón el rey disfrutaba bebiendo vino y componiendo poesía.




Palacio Deoksu

El Deoksugung es el tercero de los palacios que visité. Fue utilizado como residencia temporal por el rey Seonjo durante las invasiones japonesas de Corea entre 1592 y 1598 después de que todos los demás palacios fueran incendiados. Cuando el Changdeokgung fue reconstruido en 1609 se trasladó allí el palacio oficial y el Deoksugung pasó a utilizarse como palacio auxiliar. Con los movimientos de apertura del país a principios del siglo XX en este palacio se recibía a los diplomáticos extranjeros. Para ello se construyeron algunos edificios de estilo occidental en el ala oeste, como el Seokjojeon, edificado en 1905.



En este palacio vivió sus últimos día el rey Gojong, el penúltimo de los últimos reyes de la Dinastía Joseon. Durante su reinado se inició el avasallaje de Corea hacia Japón. En 1907 fue presionado por Japón para que aceptara el protectorado sobre Corea, pero el rey se negó y fue forzado a abdicar en favor de su hijo, el emperador Sunjong, cuyo mandato concluyó con la Anexión de Corea por Japón en 1910. Sunjong fue el último emperador de la Dinastía Joseon. Después de la firma del Tratado de Anexión fue confinado por los japoneses en el palacio de Changdeokgung donde murió en 1926 poniendo fin a la historia del Imperio Coreano.



Durante la etapa colonial el gobierno de Japón impuso una política de asimilación de la cultura japonesa en las escuelas coreanas, y a los coreanos se les obligó a adoptar tanto el idioma, costumbres, vestimenta y nombres al estilo japonés. Afortunadamente para ellos, su destino corrió mejor suerte que el de los Ryūkyū, y a pesar de las dificultades consiguieron mantener su identidad cultural hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, cuando Japón perdió el control sobre la península y Corea fue dividida en los estados del Norte y del Sur. Esa es ya otra historia...

Continuará...

sábado, 1 de enero de 2011

Balance de 2010, propositos para 2011

El año 2010 ha terminado y es hora de hacer balance. ¿Qué ha supuesto este año en mi vida?

Mi 2010 ha estado marcado sin duda por la nueva etapa en Japón, pero me gustaría repasar mes a mes lo que he vivido este año.

★ En Enero me comunicaron que había sido finalmente seleccionado para ir a Japón con la beca Monbukagakusho. Fue una de las noticias más felices que he recibido nunca pero en aquellos momento tuve que vivirla con alegría contenida pues todavía quedaban unos meses hasta poder empezar.

★ Febrero fue el mes en el que regresé al sudeste asiático después de mucho tiempo. A mitad de mes dejé el trabajo en Madrid y antes de marchar a Japón decidí organizar una gira que me llevaría por varios países: Filipinas, Hong Kong, Singapur y Vietnam. Recuperé la ilusión de viajar por Asia.



★ Marzo fue el mes en el que volví a vivir en Saigón. Tuve ocasión de encontrarme con viejos amigos y conocer a otros nuevos, dediqué algunas horas a mejorar mi vietnamita y cumplí el objetivo de subir a las montañas de Sapa, completando los lugares que me quedaban por visitar de Vietnam.



★ Abril fue el mes de llegada y adaptación a Japón. Comenzó el periodo de beca y los primeros meses fueron bastante duros porque los dediqué a estudiar japonés de forma intensiva durante 5 horas al día, sin apenas tener tiempo para hacer nada más. Resultó un poco frustrante vivir en Japón y no poder salir a ver nada pero fue un sacrificio que tuve que hacer y que ahora veo recompensado ya que gracias al idioma puedo desenvolverme más fácilmente en el día a día.



★ Mayo fue el mes de la mudanza al nuevo piso. No me encontraba nada cómodo viviendo en la residencia universitaria en la que me habían metido al llegar a Tsukuba y decidí mudarme a un apartamento, afrontando el gasto que conlleva vivir sólo. Fue una de las decisiones que más me han afectado a lo largo de este año ya que tuve que dedicar más dinero a vivir cómodamente y sacrificar la posibilidad de viajar. Una decisión con la que sinceramente no he terminado muy contento.



Por suerte en Mayo pude disfrutar de unos días de vacaciones durante la Golden Week y aproveché para escaparme a Tokio y visitar Nikko, uno de los conjuntos de templos y santuarios más importantes de Japón. A raíz de este viaje comenzó a despertar en mí cierta fascinación por Japón.



★ En Junio terminó el curso intensivo de japonés y me llevé un duro golpe al comprobar que ¡apenas sabía nada!. Había aprendido tan sólo lo básico. El aprendizaje debía continuar, aunque de forma más relajada estudiando 1 hora al día.



★ En Julio viví algunas experiencias interesantes en Japón como sentir un terremoto, asistir a un hanabi (fuegos artificiales) y conducir un coche. También visité Kamakura, otro de los enclaves turísticos más famosos de Japón.



★ Agosto fue el mes del viaje a China. En compañía de mis amigos venidos desde España recorrimos juntos Guilin y Yanghsuo, Hanghzou, Shanghai y Zhouzhuang. Fue el mejor viaje del año.



Al volver de China no se me ocurrió nada mejor que escalar el monte Fuji con mis amigos tokiotas, una experiencia que tampoco olvidaré.



★ En Septiembre me comunicaron que había sido aceptado en el Master de Risk Engineering, lo que suponía que mi beca en Japón se extendía hasta 2013. También empecé a dar los primeros pasos de mi investigación en el laboratorio de la Universidad.



★ En Octubre ya estaba metido de lleno en mi proyecto de investigación mientras compaginaba las clases de japonés, sentía así por fin que mi vida se estabilizaba y adquiría algo de rutina.



★ En Noviembre recibí la visita de un amigo y pasamos algunos días recorriendo Tokio de arriba a abajo.



★ En Diciembre regresé a España para pasar las vacaciones de Navidad en casa y de camino pasé por Seúl, poniendo una nueva marca en el mapa de países visitados.



Ahora va un balance más detallado del cambio que ha supuesto en mi vida el año 2010 en general.

En el ámbito académico y profesional...

este año ha sido muy bueno.

La labor de investigación me llena bastante ya que se trata de un proyecto propio, yo me lo guiso yo me lo como, sin presiones de ningún tipo. Este año he avanzado bastante en el contenido de mi investigación y he obtenido unos resultados con los que estoy satisfecho. Creo que en 2011 estaré en disposición de publicar algún paper y asistir a alguna conferencia.

A partir de Abril tendré un duro reto por delante, estudiar el Master en Risk Engineering. Trato de completar así mi currículum con formación universitaria especializada en un campo al que me interesaría dedicarme el día de mañana. El Master tendrá una duración de dos años, siendo el primero de ellos el más complicado ya que será cuando estudie el grueso de las asignaturas.

El aprendizaje de la lengua japonesa también supone otro punto importante en mi carrera, por si acaso termino buscándome la vida en este país.

2010 ha sido un año de progreso para mí en muchos frentes. Espero que 2011 sea aún más productivo y me permita seguir creciendo.

En el ámbito personal...

fue doloroso tener que dejar atrás a mis amigos en España aunque tuve la inmensa fortuna de conocer a mucha gente y hacer nuevos amigos al llegar a Japón.

En Tsukuba me he juntado con un grupo de estudiantes internacionales con los que vivo una segunda época universitaria. Son mis amigos del día a día con los que comparto mesa durante el almuerzo y la cena, latas de cerveza y botellas de umeshu durante las fiestas en los parques del campus y sonrisas y lágrimas cuando aprieta la morriña por nuestra tierra querida.

Mientras, en Tokio he conocido a un grupo de españoles por los que siento un gran aprecio y sin los cuales mi vida en Japón tendría menos sentido. Ya sea tomando unas cañas por Asakusa, saliendo de fiesta por los clubs de Shibuya o montando fiestas en casa son esos fines de semana los que me dan el impulso que necesito para seguir con el ritmo de expatriado en Japón. Todos ellos son gente estupenda con los que espero fortalecer la amistad en 2011.

En al ámbito blogueril...

estoy contento porque el blog sigue en marcha y he conseguido dejar constancia de casi todos los viajes que he hecho pero me gustaría que opinarais también vosotros los lectores. ¿He conseguido entreteneros este año? Reconozco que en 2010 he posteado con menor frecuencia que otros años. Lo cierto es que no he tenido tanto tiempo para ponerme con el blog y contaros el día a día en Japón como lo hacía en Vietnam pero al final siempre he conseguido encontrar un hueco para contar al menos lo más importante que me ha ocurrido.

En 2011 espero escribir mejor y con más frecuencia. Mi propósito para el nuevo año no es otro que seguir viajando y seguir descubriendo Asia. ¿Me acompañáis?

¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS! Que en el 2011 se cumplan todos vuestros deseos.

Un fuerte abrazo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Una noche en Seúl

El jueves de la semana pasada hice escala una noche en Seúl antes de volar a España para pasar las vacaciones de Navidad. Era la primera vez que viajaba a Corea de Sur y uno de mis propósitos era visitar a mi amigo Manolo, al que hacía mucho tiempo que no veía. Antes de volar Manolo me dio instrucciones precisas para llegar desde el aeropuerto a su casa y esperarle a que saliera del trabajo para ir a cenar.



No fue nada difícil encontrar su casa con la información que me había dado, estaba en el centro. Nada más llegar con las maletas me llevé una sorpresa al ver colgado en la pared del piso de Manolo un papiro rojo de Ông Đồ con el poema escrito en vietnamita que le había regalado hace dos años, me hizo mucha ilusión que lo conservara de adorno.

Tras descansar un poco del viaje a media tarde ya estaba preparado para salir así que llamé a Jairo para que viniera a buscarme, a Manolo todavía le quedaban unas horas en el trabajo así que le esperaríamos tomando unas cañas.



Fuimos hasta HONDAE, una zona de ambiente universitario de Seúl donde la gente sale a cenar, de norebang (karaoke) y de discotecas. Empezamos tomando unas cañas para ponerme al día con Jairo de lo que se cocía por Tokio tras su marcha y al rato Manolo nos llamó para decirnos que iba a retrasarse un poco y que podíamos ir cenando. Así que algo hambrientos buscamos un restaurante de comida local. Yo por supuesto dejé todo en manos de Jairo para que pidiera la cena. Empezamos con unas chuletas de cerdo a la plancha y de segundo vino un revuelto de carne con kimchi que estaba realmente delicioso pero que era muy picante.



La gastronomía de Corea cuenta con muchos tipos de platos de carne a la plancha o a la parrilla y es característico servir en la mesa infinidad de platillos con salsas y condimentos para acompañar la carne; el más conocido de todos es el kimchi, de sabor salado y picante. Llaman también la atención los palillos redondeados de metal, en contraste con los palillos cuadrados de madera que se utilizan en Japón. Por último, no faltó pedir cerveza local Cass y el popular Soju, una bebida destilada hecha de arroz típica de Corea.



La cena nos salió por unos 10 euros cada uno, incluyendo la cerveza y el Soju. Yo le recordé a Jairo que de no estar en Seúl sino en Tokio esa cena nos hubiera costado el doble o el triple y él me dio la razón. Por lo que contaba parecía que salir a cenar en Corea era más parecido a Vietnam que a Japón en cuanto a precios.



Después de cenar vinieron las copas y para sorpresa descubrí que los precios de los cócteles también era la mitad de baratos que en Japón, unos ₩3,500 que al cambio son ¥250. ¡Que alguien me diga por favor dónde encuentras una copa por ese precio en Tokio!

A la hora de las copas apareció Manolo, qué alegría verle después de tanto tiempo y qué bueno ver que este malagueño no ha perdido un ápice de gracia después de llevar tantos años fuera de España.



Estuvimos recorriendo los bares de la zona y mientras terminaba de ponerme al día con Manolo llegamos al CLUB M2, una de las discotecas más animadas de Seúl, estaba a rebosar un jueves.



Me lo estaba pasando genial saliendo de marcha con estos dos. Otra de las impresiones que me llevé es que en Seúl había muchos menos extranjeros que en Tokio y que las coreanas son más lanzadas que las japonesas a la hora de hablar con un extranjero, ¡qué risas que te paren por la calle y te echen piropos!

Terminamos no demasiado tarde que Manolo tenía que ir a trabajar al día siguiente. Me quedé durmiendo en su casa y por la mañana me levanté para ir al aeropuerto a la misma hora que él se iba para el curro. Esa noche había nevado bien y estaba todo blanco.



Embarqué a la hora prevista pero el avión se retrasó bastante en el despegue porque las máquinas tenían que despejar la nieve de la pista. 14 horas después aterrizaba en Madrid Barajas donde me esperaban mis amigos que habían venido a recogerme.

Me pareció más que una noche el tiempo que pasé en Seúl. Apenas unas horas habían sido suficientes para recoger impresiones de un país que poco tiene que ver con Japón, al contrario de lo que podía pensar. Después de las vacaciones intentaré pasar algunos días más antes de regresar a tierras niponas para explorar y conocer más de Corea del Sur y su capital Seúl.

Muchas gracias a Jairo y a Manolo por su hospitalidad durante el tiempo que estuve allí de visita.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Visita a Manolo en Seúl, más vale tarde que nunca

En estos momentos vuelo hacia Seúl, Corea del Sur.

Aún no lo había dicho pero estas Navidades vuelvo a casa como el turrón y la opción más barata que me salía para volar desde Japón a España era con Korean Air. Una afortunada casualidad porque me permitirá visitar a mi amigo Manolo en Seúl, algo que llevo queriendo hacer desde hace... déjame pensar, ¡3 años!



Era Septiembre de 2007 y apenas un mes antes yo había sido seleccionado como becario ICEX de Informática en la Oficina Comercial de la Embajada en Vietnam. Manolo era mi compañero de Informática destacado en Corea del Sur. Lo suyo venía cantado desde el principio, había pasado ya un tiempo en ese país y se manejaba con el coreano.

La foto que veis ahí arriba fue tomada el 26 de Septiembre de 2007, durante la fiesta de fin de curso de formación para becarios ICEX a escasos días de volar a nuestros destinos. Después de haber pasado mes y medio juntos en el curso llegaba el momento de despedirse y los compañeros nos hacíamos la firme promesa de visitarnos unos a otros en nuestros respectivos destinos durante el año de beca.

Como compañero mío del bloque asiático que era, prometí a Manolo que iría a visitarle a Seúl. Por desgracia el año de beca pasó tan rápido que sólo me dio tiempo a visitar países del Sudeste Asiático y tuve que dejar Japón y Corea del Sur para otra ocasión. Al final no pude cumplir la promesa.

Por suerte pudimos coincidir en 2008 en Shanghai durante la celebración de Año Nuevo Chino y tuvimos tiempo de hablar y darnos envidia el uno al otro por lo mucho que estábamos disfrutando de la vida en nuestros países.



Al igual que yo Manolo empezó a escribir un blog para contar sus aventuras durante el año de beca e incluso después ha seguido actualizándolo con detalles de su vida en Corea y viajes por otros países de Asia. Os lo recomiendo.

Cuando terminó la beca Manolo era uno de los compañeros que tenía claro que quería quedarse en su destino como fuera y al final lo consiguió. Encontró trabajo en una multinacional coreana y aunque el ritmo de trabajo en Corea es frenético pudo continuar con su vida en Seúl.

Después del tiempo que lleva allí se ha convertido en un gran conocedor de la cultura y la sociedad coreanas y lo demostró en su día apareciendo ante las cámaras en el programa Españoles en el mundo - edición Seúl de TVE. ¡Qué tío más grande!

El destino quiso que yo volviera a Asia y de nuevo tengo la oportunidad de visitar a Manolo, así que esta vez no la dejo pasar. En el viaje de ida a España me quedaré una noche en Seúl y a la vuelta después de Navidades intentaré pasar un par de días más visitando la ciudad y conociendo la deliciosa gastronomía coreana. Estoy seguro de que Manolo será un buen anfitrión y por si fuera poco no estará sólo; Jairo, con el que escalé el Monte Fuji este verano, fue compañero de Manolo en Corea y después de pasar un tiempo en Japón hace poco ha regresado a Seúl para establecerse de nuevo.

En compañía de los dos espero descubrir un nuevo país asiático y después contar aquí la experiencia.

Espérame Manolo que allá voy, más vale tarde que nunca.