viernes 20 de noviembre de 2009

Vietnam bloquea Facebook

Los proveedores de servicios de Internet en Vietnam han comenzado a bloquear el acceso a la red social Facebook de forma inmediata. Aunque no se ha producido ningún comunicado oficial por parte de las autoridades, se sospecha que esta actuación, que han seguido todos y cada uno de los proveedores de Internet, responde a órdenes del gobierno. La causa más justificada es que se trate de una medida de censura de medios a raíz de recientes manifestaciones de libertad para disidentes encarcelados por escribir en contra del régimen que se han llevado a cabo en esta red social.



Es probable que no se llegue a difundir un comunicado oficial desde el gobierno pero lo cierto es que desde el primer momento se ha tomado esta acción como algo intencionado por parte de los proveedores de acceso a Internet y no un corte por causas accidentales. Se han producido incluso filtraciones de algunos empleados, pero las compañías se niegan también a realizar cualquier comunicado. La sociedad vietnamita está acostumbrada a que sucedan cosas y no se den explicaciones.

No han tardado en aparecer las parodias relacionadas con este "misterioso" bloqueo de Facebook en Vietnam. En esta tira cómica, se muestra a un presentador de los informativos nacionales comentando la respuesta de los proveedores de internet a este corte (un ratón mordiendo un cable).


Llevo siguiendo esta historia a través de mis contactos de Facebook en Vietnam durante varios días y de un tiempo a esta parte ha disminuido su frecuencia de actualización de status, sino es para anunciar que han conseguido acceder a Facebook. Mi amigo Huy Zing fue uno de los primeros en investigar sobre el incidente y dar la voz de alarma. En su blog ha creado un FAQ para informar sobre el asunto del bloqueo de Facebook en Vietnam y concienciar a la comunidad de usuarios de que se enfrentan a un grave problema.

Para Huy, Facebook no es tanto una red social para mantener el contacto con los amigos sino una plataforma para promocionar negocios en la era de Internet 2.0. Para él y otros jóvenes fundadores de start-ups en Vietnam es un duro golpe.

Facebook se convirtió hace poco en la web más visitada en Vietnam, con más de 1 millón de usuarios, número que sigue creciendo desde que la compañía creara una versión localizada traducida al vietnamita.

El bloqueo se ha ido produciendo de forma gradual. Se detectó por primera vez el 4 de Noviembre cuando los grandes proveedores de servicios de Internet SCTV/VDC y Viettel bloquearon el acceso a Facebook eliminando la resolución a www.facebook.com y apps.facebook.com en sus servicios DNS durante ciertas horas del día. Otro de los grandes proveedores, FPT, siguió con cortes similares desde el 10 de Noviembre. Se consideraron estas pruebas el preludio a lo que finalmente ocurriría el 16 de Noviembre, las compañías FPT, Viettel, SCTV/VDC y EVN comenzaron a bloquear al unísono y de forma permamente las peticiones DNS a Facebook.

Al tratarse de un bloqueo a nivel de DNS, Facebook seguirá siendo accesible a través de su dirección IP, lamentablemente las direcciones IP están en constante cambio (por algo se inventaron las URL). Otra posibilidad es utilizar proxies o servicios de DNS externos, como OpenDNS.

Es probable que el objetivo fundamental de esta estrategia de censura no sea bloquear totalmente el acceso a Facebook, sino poner trabas a su acceso durante un determinado espacio de tiempo en beneficio de otras redes sociales locales más controladas.

Como ya comenté en su día cuando se bloqueó el acceso a los blogs en blogspot y wordpress, no hay que olvidar que Vietnam vive un regimen comunista y que en pleno s. XXI el control de medios no se limita a la prensa escrita.

Sin duda un gran paso atrás para el proceso de modernización de Vietnam, que en esto de la censura digital y otras cosas no deja de seguir la estela de su vecina China.

miércoles 18 de noviembre de 2009

El mito de preguntar a los locales

Leyendo blogs de expatriados en Vietnam he llegado a este post en el blog Come & Go Vietnam de Tim Russell que me ha parecido muy cierto y muy interesante y quiero compartirlo con aquellos que estén planeando viajar a Vietnam.

Es bien sabido que uno de los mayores tópicos que se repiten cuando se está buscando información en la red sobre viajes a una ciudad concreta es preguntar dónde comen, dónde compran, dónde salen de fiesta los locales. Se tiende a pensar que si un sitio es popular entre los locales es porque es bueno y nos gustará. En algunos países puede funcionar, en aquellos de culturas occidentales similares, pero ¿realmente le gustaría a un extranjero ir a los sitios que frecuentan los locales en Vietnam?. Definitivamente, no.

No hace falta vivir un año en Vietnam para darse cuenta de que los expatriados raramente frecuentan los mismos sitios que los locales. Yéndonos al otro extremo, también es raro que frecuenten los sitios destinados a turistas.

Si un extranjero llega a una ciudad como Saigón y no viene con la Lonely Planet aprendida, a la hora de buscar un restaurante para comer o cenar terminará improvisando y preguntando a la recepcionista de turno del hotel o al primer local que vea por la calle. El resultado puede ser desastroso.

La mejor recomendación que puede recibir vendría de un expatriado asentado en esa ciudad. Esto encierra bastante lógica en un país como Vietnam, ya que al ser un lugar tan exótico la sociedad es muy distinta a la de occidente y por tanto las costumbres de los habitantes locales son muy diferentes. Un expatriado es alguien que es capaz de mantener su cultura intrínseca adaptándola a los gustos locales, alguien que ha conseguido sentirse cómodo en un entorno ajeno y ha descubierto trucos que le permiten llevar una vida normal día a día. Su experiencia le permite saber qué es lo mejor para un extranjero como él. Veamos esto con varios ejemplos.

Cuando se trata de comer y beber, por lo general los vietnamitas son bastante conservadores. Los típicos restaurantes a pie de calle son lo habitual para ellos, algo básico en su cultura; algunos ni siquiera se atreverían a comer en un restaurante de comida no vietnamita. Pregunta al primer vietnamita que te encuentres por la calle por un lugar para cenar y es probable que termines cenando Phở sentado en una sillita en la calle. La mayoría de turistas occidentales ven estos lugares como algo antihigiénico donde sirven comida de procedencia sospechosa. En realidad estos restaurantes no son tan malos, de hecho yo siendo expatriado he disfrutado alguna vez cenando Phở en la calle, pero no es una experiencia que esté buscando el turista, es un choque cultural demasiado grande.


Está claro que nuestro concepto de "comer en terraza" es... distinto.

Por otro lado, preguntar a la recepcionista del hotel tampoco ayuda, es vietnamita y su pensamiento será no voy a enviar a este extranjero a un restaurante en el que yo comería habitualmente porque no le va a gustar, en cambio si le envío a un sitio donde ofrecen comida vietnamita en mesa de mantel y es caro de cojones entonces sabrá apreciarlo, lo cual no es cierto, los extranjeros no siempre comparten aquello de que lo caro es sinónimo de bueno. ¿Qué lleva a un vietnamita a recomendar a un turista un restaurante en el que él mismo no comería? Es como si a mí me diera por recomendar a un guiri que fuera a tomar paella y sangría a los restaurantes de la Plaza Mayor de Madrid, tan infames.

Restaurantes orientados a turistas en Saigón como Lemongrass o Vietnam House ofrecen la misma comida vietnamita que sirven en todos lados a precios de escándalo, todo por tener camareras vestidas de Áo Dài tradicional. Muchos de estos restaurantes terminan incluso por descuidar la calidad del menú porque ya saben que todos los turistas van a acabar ahí sí o sí porque viene recomendado en todas las guías turísticas. Un ejemplo de esto me pasó con el restaurante situado dentro de la Ciudadela de Hué que venía recomendado en la Lonely Planet. Su famoso menú imperial me pareció una basura y el precio era carísimo. Cuando llegamos al sitio no había más que turistas, estaba claro que era un timo, pero ¡viene recomendado en todas las guías!

La clave está en el término medio, no vale un restaurante al que sólo vayan locales porque es posible que no te sientas cómodo mientras comes y tampoco vale un restaurante lleno de extranjeros porque probablemente sea un lugar orientado al turismo que ofrece comida pseudo-vietnamita al gusto occidental a precios muy caros. Se trata de encontrar un sitio al que acudan vietnamitas, puede que los de clase media, y también extranjeros (creo que resulta bastante fácil distinguir a un grupo de expatriados de un grupo de turistas). En esta Guía para comer en Vietnam os recomiendo restaurantes de todo tipo de comida vietnamita en Saigón en el que encontraréis clientela local y extranjera seguro. Si bien es cierto que la mayoría de ellos también vienen en las guías como Lonely Planet, resulta imposible diferenciarlos de los restaurantes caros para turistas que mencionaba por la simple descripción.

A la hora de tomar el café os podéis encontrar de todo también, algunos vietnamitas os dirán que la señora con el puesto de sillitas en la esquina sirve un Cà phê sữa đá exquisito, lo cual puede ser verdad.



Y otros os recomendarán uno de esos sitios de moda como Windows Cafe, curiosos donde los haya: ¿cómo se puede tomar uno a gusto el café a las 4 de la tarde con música techno retumbándole en los oídos?



Sin duda lo que estáis buscando no es lo uno ni lo otro, sino una franquicia como Highlands Coffee o Trung Nguyen, donde tienen terrazas tranquilas y sillas de mimbre como dios manda; son estos sitios -y no los otros- los que os recomendaría un expatriado porque conoce perfectamente vuestros gustos.

Lo mismo pasa con los clubs para salir por la noche. El concepto de diversión nocturna que tienen los vietnamitas dista bastante de los gustos occidentales. Si echáis un vistazo a esta Guía para salir de fiesta en Saigón, veréis que si preguntáis a un local es probable que acabéis en una discoteca de estética extravagante con techno/trance viejuno pasado de moda a todo volumen; si buscáis en las guías o preguntáis en la recepción del hotel es probable que acabéis en un pub rodeados de putas, bebiendo garrafón y escuchando los números uno en EEUU el verano pasado. Los clubs frecuentados por expatriados y VietQ son lo más parecido al concepto de fiesta que sin duda estáis buscando y no os dejéis engañar: en Saigón hay sesiones de house, pistas de baile con los últimos éxitos Pop y Hip Hop y garitos de música en directo, sólo hay que saber encontrarlos.


Concepto de salir de fiesta para los vietnamitas: colocarse alrededor de una mesa para beber cognac Remy Martin con coca-cola y mojar fruta en chili sin moverse del sitio para bailar.

Siguiendo en la misma línea, si preguntáis a un local por un sitio donde comprar ropa os puede indicar desde el mercado del barrio con ropa cutre hasta los super lujosos centros comerciales como Diamond Plaza o Parkson con marcas de lujo a precios de importación, cuando en realidad estáis buscando una buena imitación made in Vietnam como las que venden en Saigon Square.

Por último y para rematar, cuando se trata de improvisar una escapada de fin de semana de Saigón, los gustos también difieren. Los vietnamitas acuden todos en masa a Vung Tau, una playa que deja bastante que desear en cuanto a tranquilidad se refiere en comparación con Mui Ne o Phu Quoc, lugares que por contra a los vietnamitas les parecen aburridos.

Suficiente.

Después de ver estos ejemplos da la sensación de que los expatriados conocen mejor lo que nos puede llegar a gustar de una ciudad como Saigón que los propios locales. Quizás sea porque los vietnamitas son así de conservadores y siempre van a los mismos lugares, en cambio los extranjeros tienden a socializar más y a probar diferentes ambientes cuando llegan a una ciudad distinta, en busca de lugares donde se sientan cómodos. Viendo lo difícil que resulta encontrar estos lugares por uno mismo, no es de extrañar que hayan aparecido revistas dirigidas a compartir ese conocimiento del estilo de vida en Saigón como The Word, escritas por expatriados para expatriados.

Así que ya sabéis, allá donde vayáis en Vietnam os resultará más conveniente la opinión de un expatriado en persona o en su blog o de un viajero experimentado que ha dejado su comentario en Tripadvisor antes que la de la clásica guía turística, la recepcionista del hotel o el primer vietnamita que paréis por la calle.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Encuentro con Javier Reverte y bloggers viajeros

Esta semana he asistido a un encuentro en Madrid en HotelKafka con el escritor Javier Reverte y otros bloggers viajeros como parte del ciclo Blog Experience organizado Addoor, una innovadora empresa de publicidad online.


El evento comenzaba con un coloquio a cargo de Javier Reverte sobre escritura de viajes. Javier Reverte es uno de los autores de literatura de viajes más conocidos del panorama nacional. Ha cosechado un gran éxito de ventas con sus libros Vagabundo en África y La aventura de viajar y se define como un escritor viajero, frente a un viajero escritor; viaja exclusivamente con el objetivo de escribir.

(Foto cortesía de Edu&Eri Viajes)


Durante la charla Javier Reverte dio algunos apuntes sobre lo que para él significa viajar tras la experiencia acumulada a lo largo de los muchos años que lleva viajando y escribiendo. Escucharle resultaba bastante inspirador y no dudé en tomar algunas notas sobre lo que iba diciendo:
  • Viajar es huir de la monotonía, escapar de la rutina. Si uno permanece en el mismo lugar haciendo lo mismo los años vuelan como si fueran meses. En cambio, cuando uno está en constante movimiento el tiempo se detiene y los días son más largos.
  • Viajar es perseguir un sueño, del que podemos ser conscientes o no. Se puede iniciar un viaje por una historia que nos ha emocionado: una película, un libro, una fotografía, una canción, ...
  • Para escribir es indispensable viajar sólo. Es la única forma de abrirte completamente a vivir cualquier experiencia y a conocer personas.
  • Hoy en día los documentales de la TV enseñan cualquier rincón del mundo, pero necesitamos viajar allí para contrastar la realidad con nuestros sentidos. No basta con ver un lugar, tenemos que tocarlo y sentirlo.
  • Cambiar de rumbo es la salsa de un viaje, salirse del itinerario previsto por algo que has leído en el último momento, algo que te han contado, algo que te ha llamado la atención. Hay que estar abierto a esos cambios de rumbo porque pueden llegar a convertirse en la mejor parte de un viaje.
Tras el coloquio tuve ocasión de conocer a algunos de los bloggers que habían sido invitados al encuentro, gente de todo tipo: expatriados que escriben sobre el día a día en el país que viven, valientes que un día decidieron dejarlo todo para dar la vuelta al mundo en solitario y también inquietos que viven en alguna ciudad de España de lunes a viernes pero se escapan cada fin de semana. Fuera cual fuera la historia de cada uno, todos hablábamos el mismo idioma: el de los viajes.

(Foto cortesía de Salvador Aznar)


Fue un placer conocer la historia de cada uno y escuchar a Míriam, una expatriada en Rumanía, pionera en
escribir un blog sobre ese país y que no dudó en prestar ayuda a las empresas españolas que querían establecerse allí; a Aines, de Aines en Ruta, que lleva más de un año dando la vuelta al mundo; a Esther, viajera incansable más conocida como Miss Viajes, que no ha dejado de viajar después de ser madre; a Manu, que ha viajado varias veces alrededor del mundo con una mochila y consiguió llegar hasta el fin del mundo, la isla de Fulaga en Fiji, donde no había llegado antes un caucásico; a Sele contar su experiencia en el Transiberiano; a Edu y Eri, que llevan años viajando por toda España; y al resto de bloggers viajeros que asistieron al evento, como A salto de Mata, Cumplir un sueño, Diario de un fotógrafo de Viajes, Mª Eugenia intentando recorrer el mundo, Sergi Bellver, el veterano Vagamundos y Viaje al atardecer.

Fue un encuentro muy interesante del que saqué bastantes conclusiones y buenas ideas para futuros viajes. Quiero agradecer a Juan Soto de Addoor la invitación al evento, que estuvo muy bien organizado, y a HotelKafka por su amable acogida a los asistentes. Ha sido una experiencia muy satisfactoria y espero volver a participar en otros encuentros sobre viajes próximamente.

sábado 31 de octubre de 2009

Los mercados en Vietnam

Los mercados (en vietnamita, Chợ) juegan un papel importante en la economía de Vietnam, son los lugares donde se concentra por excelencia la compra-venta de mercancías en áreas pobladas.

En las grandes ciudades como Hanoi, Ho Chi Minh City (Saigón) o Hué, los mercados ocupan edificios cubiertos de varias plantas y suelen estar masificados. Hasta el siglo pasado eran los grandes almacenes donde comerciantes y consumidores podían adquirir casi cualquier artículo al mejor precio. Con la apertura económica del país, en los últimos años han empezado a florecer las cadenas internacionales de supermercados como Big C y grandes centros comerciales como Parkson, que han desplazado los hábitos de consumo de determinados segmentos de la sociedad, en especial las clases más ricas, adaptándolos a un estilo más occidental.

Este hecho unido a la creciente afluencia de turistas en las ciudades ha provocado que lugares emblemáticos como el mercado de Đồng Xuân en Hanoi o los mercados de Bến Thành o de Bình Tây en Ho Chi Minh City (Saigón) ejerzan hoy en día un papel más simbólico y turístico que de canal de distribución comercial, ya que aparte los precios se han inflado con el paso de los años y ha dejado de ser tan barato comprar ahí.







Teóricamente, en un mercado es posible encontrar de todo. Suele estar dividido en pisos y secciones en las que multitud de puestos ofrecen el mismo tipo de producto generalmente al mismo precio, aunque regatear es condición indispensable antes de comprar algo. Llama sin duda la atención el minúsculo tamaño de los puestos frente a la ingente cantidad de mercancías, apiladas unas sobre otras, dejando libre únicamente un espacio donde el comerciante pasa la mayor parte del día, si es que no vive ahí de forma permanente.

Para un occidental, recorrer ese laberinto de pasillos repletos de artículos hasta donde alcanza la vista puede llegar a ser muy claustrofóbico y conviene mantenerse orientado en todo momento para no llegar a sufrir agobio.





¿Alguien buscaba un sombrero?



Una de las secciones más importantes del mercado es la de productos alimenticios, que a pesar de estar separada físicamente de otras secciones dedicadas a telas y ropa de confección, en ocasiones está pobremente acondicionada y no evita que los olores se propaguen por todo el mercado, algo que resulta bastante desagradable porque llegan olores a pescado o a frutas hediondas mientras paseas junto a puestos de ropa.

Por supuesto, las condiciones de salubridad y conservación de alimentos perecederos como carnes y pescados están en la misma línea que otros países de Asia y no cumplen los mínimos estándares de calidad a los que estamos acostumbrados.



A pesar de los inconvenientes, para un occidental es toda una experiencia visitar un mercado vietnamita porque la curiosidad le lleva a encontrar alimentos extraños que no había visto nunca antes: como frutas exóticas, especias raras, etc. Para los propios vietnamitas también es una obligación visitar los mercados cuando viajan a otras ciudades porque allí pueden encontrar productos originarios específicamente de esa zona del país. Thoai se llevó unos cuantos tarros de salsa de gambas que sólo elaboran en Hué, por ejemplo.



Al contrario que en las grandes ciudades, en los pueblos y núcleos rurales los mercados suelen estar situados al aire libre y todavía se mantienen como el principal canal de distribución de productos alimenticios. El mercado de Hoi An es un buen ejemplo.













Otra forma curiosa de mercado son los mercados flotantes (en vietnamita, Chợ Nổi), típicos de zonas fluviales como el Delta del Mekong. En este tipo de mercados, como el mercado de Cái Răng cerca de Can Tho, la mercancía se intercambia de barco a barco y el principal beneficio que se obtiene es la exención de impuestos al no realizarse la transacción comercial en tierra firme. En ambientes tan rurales es común el trueque de alimentos entre familias de comerciantes que viven en el río, aunque también se acepta dinero de los compradores que se acercan desde la orilla.



El funcionamiento del mercado exige que de cada barco se cuelgue un palo en el que se exponen los artículos a la venta. Los compradores se acercan a adquirir lo que buscan.





Es curioso esto de los mercados en Vietnam, no se puede venir de visita sin conocerlos antes.

miércoles 28 de octubre de 2009

Cenando en la playa de Cua Dai

Hace poco os hablaba de la experiencia de comer en las calles de Hanoi, con sus especialidades de carne a la brasa. Esta vez os voy a hablar de Hoi An y sus especialidades de marisco. Coincidiendo con la visita de mis amigos a Vietnam y también de Javi de Hong Kong descubrimos a nuestro paso por Hoi An un restaurante nocturno en la playa de Cửa Đại. En mi segundo viaje, no desaproveché la ocasión para ir con Thoai.



A la ténue luz de unos farolillos nos sentamos en unas esterillas sobre la arena; improvisados restaurantes familiares que ofrecen pescado y marisco a precios de risa.



Empezamos pidiendo algo de sepia a la plancha y un plato repleto de cangrejos hervidos, habría 6 ó 7. Me los comía a bocados, uno tras otro, parecía que nunca se acababan. Se podían abrir con los dientes, ya que el caparazón estaba blando. De hecho, en Vietnam es costumbre ingerir la cáscara de debajo de los cangrejos así como la cáscara de las gambas.



Después de los cangrejos nos quedamos con algo de hambre, así que también pedimos almejas al Lemon Grass. Deliciosas.



La cena nos salió por menos de 8 euros, cervezas Tiger incluidas. Fue una velada para recordar, cena tranquila a la luz de los farolillos con el sonido del mar de fondo y la luz de los barcos pesqueros centelleando el horizonte, una escena bastante romántica. ¿Qué más se puede pedir?



Descubrimos este restaurante por casualidad, no viene indicado en las guías, y desde aquí os lo recomiendo. Sin duda hará las delicias de aquellos que se acerquen a pasear de noche por la playa de Cửa Đại en Hoi An. Está situado a la altura del Hoi An Beach Resort.

martes 20 de octubre de 2009

Hué - Tumba de Minh Mang

Hué fue la antigua capital de Vietnam durante el reinado de la Dinastía Nguyen entre los años 1802 y 1945.

En vida, los reyes de la Dinastía Nguyen gobernaban desde el Palacio Imperial situado en la Ciudadela de Hué. Al mismo tiempo, cada emperador ordenó construir a las afueras de Hué un lugar de retiro con suntuosos palacios, pabellones, patios, estanques y jardines. Más tarde, tras su muerte, estos recintos pasarían a ser Mausoleos o Tumbas Reales.

Las tumbas, construidas entre 1814 y 1931, se dispusieron al Sur de la ciudadela de Hué, a orillas del Río del Perfume, de acuerdo con el ancestral arte oriental del phong thuy (viento y agua), conocido también como feng shui. Los geománticos de los emperadores se esforzaron en situar los edificios reales en lugares rodeados de montañas donde el viento fluyera de forma saludable. Así mismo, aunque cada emperador diseñaba los palacios y jardines con mayor o menor fusión de estilos orientales y occidentales, los recintos intentaban ceñirse al mismo modelo, con los siguientes elementos: puerta de entrada, patio de Honor, pabellón de la Estela, templo y camposanto, alineados a lo largo de un eje conocido como el Camino del Espíritu.


Tumba de Minh Mang

Minh Mang fue el segundo emperador de la dinastía Nguyen, hijo menor de Gia Long, el fundador de dicha dinastía. Reinó entre 1820 y 1840 y fue conocido por su firme política de aislacionismo de occidente y conservación de las doctrinas confucionistas. Rechazó innumerables acuerdos de comercio con representantes de países europeos, con los que rehuía reunirse e incluso negaba el desembarco en su territorio, e instauró una violenta persecución contra los misioneros cristianos en Vietnam, a los que ordenó expulsar. La represión cristiana que llevó a cabo generó un gran descontento entre las potencias europeas y terminó por dar a Francia una excusa para intervenir en Vietnam e iniciar un movimiento de ocupación y colonización que duraría 100 años.

La tumba de Minh Mang, construida entre 1841 y 1843, quizás sea la más majestuosa de las tumbas reales y la que se mantiene más fiel al modelo original de elementos alineados a lo largo del eje del Camino del Espíritu.



Para acceder a la tumba se contruyeron tres puertas: Dai Hong Mon (Gran Puerta Roja, centro), Huu Hong Mon (Puerta Roja de la Derecha) y Ta Hong Mon (Puerta Roja de la Izquierda), aunque esta última ha sido siempre la puerta de acceso habitual al recinto.



Tras las puertas se encuentra el patio de Honor, que contiene estatuas a tamaño real de mandarines, elefantes y caballos en representación del séquito real y que acompañan al emperador y lo protegen en su otra vida.



Frente al patio de Honor se alza el pabellón Dinh Vuong, que guarda la Estela. La Estela lleva grabado un ensayo de 2500 caracteres que el emperador Thieu Tri dedicó a la memoria de su padre, Ming Mang, y en el que también se describe el proceso de construcción de la tumba. Se sostiene sobre un altar en el que antaño se sacrificaban búfalos, caballos y cerdos.



Detrás del pabellón de la estela se encuentra el templo Sung An (Templo de la Gracia Infinita), dedicado a Minh Mang y su emperatriz, donde tenían lugar los ritos y ceremonias de oración.





Siguiendo con el eje, tras pasar el templo hay tres puentes de piedra que cruzan el Lago Trung Minh (Lago de la Impecable Limpidez). El puente central, construido en marmol, estaba reservado para uso exclusivo del emperador. Los puentes conducen hasta el pabellón Minh Lau (Pabellón de la Luz), que se alza sobre tres terrazas superpuestas representando los tres poderes: el cielo, la tierra y el agua. Este pabellón está dedicado a honrar el talento y la contribución del emperador y simboliza el último paso antes de llegar al lugar de descanso eterno.



A la misma altura a la izquierda se sitúa el pabellón del Aire Fresco y a la derecha el pabellón de Pesca.



La necrópolis se encuentra al final del Camino del Espíritu, separado por el lago Tan Nguyet (Lago de la Luna Nueva) con forma de media luna.



El lago se atraviesa por un puente de piedra que permite alcanzar el sepulcro, que está situado bajo un promontorio de tierra rodeado por un muro circular. Los restos del emperador yacen en un palacio enterrado para siempre bajo el promontorio.



La puerta del sepulcro, hecha de bronce, permanece cerrada al público y en el pasado sólo era abierta una vez al año para conmemorar el aniversario de defunción del emperador.



La tumba de Minh Mang se encuentra a 12 km de Hué, en la orilla occidental del río del Perfume y cerca del pueblo de An Bang.

domingo 18 de octubre de 2009

Llegada a la Bahía de Ha Long

Me despierto sobresaltado. Otro bache en la carretera. Vaya, me he quedado traspuesto por enémisa vez. Siento el calor y la humedad en el minibus, todo es silencio y el resto de turistas duermen. Me pregunto cuánto llevamos de viaje. Miro el reloj, han pasado 4 horas desde que salimos de Hanoi. Está siendo un infierno de viaje, pienso. Echo un vistazo por la ventana, ¿qué es eso que se ve? Parece que por fin llegamos a la Bahía de Ha Long. Diviso las curiosas formaciones rocosas en el horizonte, todavía sobre campos de arroz.



Llegamos al puerto de Ha Long City. El guía nos pide los pasaportes para el registro de huéspedes en la comisaría. Al rato regresa con los billetes y nos pide que le acompañemos. Miro a mi alrededor. El muelle de Bai Chay es un caos, demasiado ruido, un fuerte olor a gasóleo, turistas que van y vienen y un montón de barcos apelotonados a la espera de zarpar.



Tras haber perdido al guía de vista entre la multitud me lo encuentro frente a un barco. Nos estaba esperando. Es nuestro barco. Está hecho de madera y parece antiguo, pero es igual que el resto. Sólo es el aspecto tradicional que imponen a todos los barcos de turistas en Ha Long, le da un toque más auténtico.



Subimos a bordo y entramos en la cabina, nos sentamos a descansar. Estoy impaciente, deseo que el barco salga pronto del muelle. Después de hacer recuento de pasajeros, el guía hace una señal al capitán; zarpamos. El barco, encajado entre otras naves, comienza a moverse de un lado al otro y se procura un hueco por el que salir.

Abandonamos el muelle de Bai Chay y Ha Long City cada vez se va haciendo más pequeña. Por delante no se ve nada, navegamos hacia la calima. De repente poco a poco empiezan a surgir unas siluetas en la bruma. Nos estamos acercando.




El barco gana velocidad. Las siluetas cogen forma y ya se aprecian las primeras islas de piedra caliza (karsts) salpicando el mar. Comienza el espectáculo. Estoy emocionado. Sólo por contemplar lo que viene a continuación ha merecido la pena el viaje hasta Vietnam.

viernes 9 de octubre de 2009

La playa de Cua Dai

Vietnam central contiene algunas de las mejores playas del país. La playa de Cửa Đại en Hoi An es una de las más conocidas.



Está situada a 4 km del centro de Hoi An, en una península de 3 km de extensión y 300 m de ancho.



Desde la playa se divisa el cabo de Da Nang, Sơn Trà, con la Núi Khỉ o Montaña del Mono.



También se alcanzan a ver las islas Cham (Cù lao Chàm), un grupo de pequeñas islas situadas frente a Hoi An.



La arena es fina y las aguas azules y tranquilas, perfectas para nadar y practicar deportes acuáticos. La playa de Cửa Đại forma parte de una gigantesca playa que se extiende 30 km hasta Da Nang. En el futuro en esta playa estarán situados los mejores resorts de Vietnam, algunos ya se encuentran construidos y suponen una alternativa frente al alojamiento en el centro de Hoi An.



La playa suele ser frecuentada únicamente los fines de semana. A diario, se encuentra totalmente vacía, toda para ti.



Es posible que Vietnam no sea el país del Sudeste Asiático más recomendable para ir a la playa pero algunas de sus playas, como las de Hoi An, Nha Trang o Phu Quoc, contribuyen enormemente a la diversidad turística del país. Así, la suma de la oferta cultural de Hué y Hoi An con el descanso que ofrece la playa de Cửa Đại supone una combinación perfecta para la visita al centro de Vietnam.